Las organizaciones 2.0 ven la innovación como un proceso colectivo en que cada individuo del equipo juega un papel importante asociado a sus competencias. Para la empresa moderna, la idea clásica y romántica de la creatividad como valor “absoluto y privado” no tiene demasiado sentido y el genio individualista no es un perfil atractivo. A los que fuimos educados en la idea de que la creación es una cuestión eminentemente artística, personal e intransferible, ese enfoque nos obliga a revisar algunos prejuicios y nos anima a superar ciertas creencias limitadoras.

Ese es el tema de mi colaboración de agosto en el blog de Zyncro. Espero que os parezca interesante.

Foto, con licencia CC, por B Tal

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