Escribo este post a raíz de dos estupendos artículos que he leído hace poco en el blog del especialista en management, marketing e innovación Tom Asacker (titulados “A brand is not a separate thing” y “The answers are not here”). Creo que en ellos se exponen dos ideas relacionadas, sencillas pero muy útiles para todos los que estamos en esto de crear marca personal e impulsar una carrera profesional apoyándonos en la generación de contenidos para la red y en el aprendizaje continuo. Las ideas son las siguientes:

  • Para describir a una marca (lo que es), debemos definir su comportamiento (lo que hace) en relación con su público y con el comportamiento de éste. Una marca es, por tanto, un sistema interdependiente de comportamiento y no una entidad aparte, y nunca llega a saber realmente “lo que es” si no conoce bien a su cliente. Por eso, las marcas inteligentes se centran en estrechar lazos con su público y no en producir contenido de un modo independiente y unidireccional. Moraleja: si estás en el proceso de crear tu marca personal, piensa quienes son tus clientes y si tus actividades diarias están sirviendo para darles apoyo o sólo añadiendo más ruido al gallinero.
  • Aunque en el momento actual parece que cualquier cosa que necesitemos saber está en la red, no todo se puede aprender leyendo libros y blogs.  Nadie se posiciona en un mercado simplemente devorando información sino que es necesario lanzarse a interactuar y a compartir con la gente a la que uno está intentando atraer y servir. Moraleja: el verdadero aprendizaje está en la relación directa con tus clientes, mediante la cual puedes llegar a comprenderlos y a empatizar con sus sentimientos y necesidades.

En definitiva: empeñados en construir una identidad sólida, a veces caemos en el error de pensar demasiado en nosotros o en la imagen que proyectamos cuando el personal branding no es un ejercicio de ombliguismo sino todo lo contrario. Creo que es acertado pensar que toda marca debe construirse desde la relación y sobre el andamiaje de una vocación de servicio, ese “acto original de amor” del que tanto habla el amigo y especialista en branding Giuseppe Cavallo.

Aunque creas tener muy trabajado el discurso acerca de quién eres o qué haces, aunque tengas un blog fantástico, mil perfiles estupendos en la red y te dediques a llenar el ciberespacio de contenidos que demuestran lo leído que estás, nunca vas a poder construir una marca personal sólida si no:

  • Defines claramente quienes van a ser tus clientes.
  • Te lanzas a interactuar con ellos.
  • Comprendes sus necesidades.
  • Les aportas valor.

Y muy importante (en serio, creo que a veces se nos olvida reflexionarlo…)

  • Estás realmente convencido de querer ofrecerles un servicio.

¿Qué os parece? Yo sólo puedo decir una cosa: ¡En eso estamos!

Foto, bajo licencia Creative Commons: galería de Rachael Voorhees en Flickr.

6 Comentarios

    1. Bueno, creo que cuando uno intenta crear su propia marca debería hacerlo con la convicción de estar construyendo algo alineado con sus valores. Eso ya implica, en cierto modo, una decisión respecto a «quién se quiere ayudar». En todo caso, a mi me parece que la idea de construir una marca personal está muy lejos (si no es totalmente contraria) a eso de «querer colocarse a cualquier precio». ¡Gracias por el comentario! 🙂

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